EL TALISMÃN TUAREG
Como buen parisino, de signo Virgo, durante un año habÃa preparado meticulosamente su viaje.
Nada más llegar, el viajero desembaló orgulloso sus regalos para el jefe del clan tuareg: un transistor, un reloj de pulsera y un grueso jersey.
El jefe del clan encendió el transistor con entusiasmo, sin prestar ninguna atención al reloj ni al jersey. Pasó el dÃa bailando como un niño y cambiando de emisoras, para gran decepción del viajero que pensó que deberÃa haber traÃdo transistores para toda la familia.
A la mañana siguiente, el jefe del clan se puso el reloj y pasó todo el dÃa ensimismado contemplando el paso del minutero. En un rincón descansaba silencioso el transistor.
Llegada la tercera noche, se puso el jersey, con alborozadas muestras de agradecimiento y admiración, observando minuciosamente su tejido y sus dibujos.
A partir de entonces, el viajero aprendió el ritmo secreto de la vida: un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo. La palabra âtuaregâ es su talismán protector cuando le invaden las prisas y agobios de ParÃs.